Turismo de compras

El turismo de compras como impulsor de la economía

La evolución que está sufriendo el sector de los viajes indican que el precio ya no es de las tres principales razones por las que los viajeros eligen su próximo destino al igual que tampoco es un factor clave que el destino solo sea de sol y playa.

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El auge que viene sufriendo diversas actividades como el ocio familiar, el paisaje, una cultura rica y las compras son, en cambio, las razones de más peso a la hora de la elección del viaje. La lectura de estos cambios es la llave para facilitar la llegada de los turistas.

Ya sabemos que el sector turístico es una de las actividades más pujantes en el mundo, no en vano representa actualmente el 9,8% del PIB mundial, un total de 7,6 billones de dólares, el 6% de las exportaciones mundiales, un 10% del empleo registrado, alcanzando un movimiento turístico récord en 2014 y que muy posiblemente estas cifras aumenten en 2015.

Pocos sectores disponen de un atracción para impulsar el crecimiento y crear empleo como el turismo y las compras. Si se aprovechan conjuntamente pueden ejercer una gran influencia en la marca y el posicionamiento turístico de un destino.

El turismo de compras se perfila como un elemento atractivo de la experiencia de viajar, ya sea como una única motivación para elegir un destino de vacaciones o como una de las actividades principales realizadas por los turistas. Por ello, es importante un tratamiento específico de este sector hacia los turistas internacionales que, por otra parte, son los que más dinero se gastan cuando viajan.

Según un estudio internacional sobre los turistas que más gastan en el extranjero, el ranking lo encabezan los ciudadanos saudíes, con un promedio de 4.866 euros por viaje. Los viajeros australianos, con 3.006 euros y los chinos, con 2.792 eruos tampoco se quedan atrás.

En general, los visitantes buscan moda, productos de marca y de lujo, y joyería fina. Muchos son los minoristas de lujo mejoran su oferta con un tratamiento especial para estos compradores, incluyendo salas VIP y servicios como tiendas libres de impuestos, los “personal shopper”, traductores y el café o el té gratis.

Ya no es una excepción, sino que empieza a ser habitual encontrar a estos turistas aficionados a vaciar sus carteras comprando en las calles céntricas de las grandes ciudades. Por poner un ejemplo, en Barcelona tenemos tiendas de lujo o grandes almacenes ubicados en la avenida Diagonal, en el paseo de Gràcia o en la Plaça Catalunya, Camp Nou, etc.

Se debe aprovechar este tipo de turistas y plantear iniciativas para aprovechar el máximo de este tirón y competir para atraerlos, porque son buenos embajadores para promocionar la ciudad y atraer a posibles inversores.

La colaboración entre poderes públicos y las agencias de viajes para lograr el éxito tanto en las campañas de promoción o de creación de los destinos turísticos de compras es fundamental.

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