La economía colaborativa está en boca de todos, cada vez son más los usuarios que la prueban y comparten sus gastos a la hora de viajar.

En el turismo la economía colaborativa tiene un papel importante, por eso las agencias de viajes y el resto de operadores del sector deben conocer sus impactos en el turismo y valorar los pros y los contras de las nuevas formas de consumo

La colaboración a la hora de viajar no es un fenómeno nuevo, es algo que se hacía de forma tradicional desde siempre. Ir a visitar a unos amigos o familiares para aprovechar unos días de vacaciones y abaratar el coste es de lo más habitual, e incluso el autostop es una de las formas más clarar de colaboración. El problema, o la expansión viene cuando unimos la colaboración a las nuevas tecnologías, redes sociales e internet.

Es entonces cuando la economía colaborativa se convierte en un fenómeno imparable que va conquistando cada vez más adeptos. Podemos ver un ejemplo del mercado del Ridesharing en España, mercado que afecta a los taxis, donde todos conocemos empresas como Uber o Cabify, desde 2016 hasta la evolución esperada en los próximos años.

 

Lo normal es que dado el enorme impacto de este nuevo fenómeno, los agentes del sector del turismo tengan dudas sobre la continuidad de sus negocios, el alcance de esta nueva forma de consumir o incluso el nicho de mercado donde se sitúan en la actualidad.

¿Cuáles son los miedos principales que existen frente a la economía colaborativa?

En primer lugar la legislación. Actualmente en España existe una normativa para cada uno de los agentes turísticos: Licencias, permisos, seguros, avales y una serie de numerosos requisitos que hay que cumplir para ejercer una actividad turística.

Sin embargo, aquellos que hacen uso de la economía colaborativa no cumplen esos requisitos, no tributan y por lo tanto sus gastos de constitución son mucho menos elevados que el resto de oferentes.

Solemos preguntarnos entonces ¿Como empresa turística, podemos competir con la economía colaborativa?Aunque la pregunta verdaderamente importante es ¿Nos dirigimos al mismo público objetivo? No, por lo tanto la competencia no es nuestro problema ya que no queremos captar al mismo tipo de público.

¿A que otros aspectos afecta la economía colaborativa?

El impacto en el destino y el impacto en los residentes son un problema que afecta  a las distintas comunidades cada vez más.

El precio de los alquileres en aumento está llevando a una burbuja en las ciudades que preocupa tanto a las autoridades como a los residentes ya que ven peligrar su actual ritmo de vida.

No solo los alquileres están subiendo haciendo que los residentes de las ciudades se alejen cada vez más del centro para dar paso a los turistas, es que la enorme afluencia turística está afectando también a los servicios públicos que se ven desbordados.

¿Cómo afectará este crecimiento de la economía colaborativa al turismo tradicional?

En principio parece que ambos modelos tendrán que coexistir, buscar su público objetivo y entender que la economía colaborativa es otra opción para aquellos que buscan otro tipo de servicios.

El uso de una habitación compartida en una vivienda vacacional no va a sustituir a un hotel, de la misma forma que los guías particulares o los conductores ocasionales no van a sustituir los transportes o los guías tradicionales.

Lo que si es necesario es regularizar la situación de estas actividades para que todos los agentes afectados vean un equilibrio entre sus obligaciones y la falta de ellas para todos los implicados en este nuevo fenómeno.

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